Por: Valeria M. Morales Rodríguez
En un momento en que la comunicación atraviesa constantes transformaciones, resulta pertinente preguntarnos hacia dónde se dirige el periodismo, la comunicación estratégica, el cine puertorriqueño y cuál es el rol de las nuevas generaciones en ese proceso. Precisamente, estos fueron los temas de discusión durante la Novena Convención Mediática 2026 celebrada en la Universidad Ana G. Méndez, recinto de Gurabo. Fue un espacio que reunió a estudiantes y profesionales con un interés común: comprender los retos actuales del ecosistema comunicacional.
Esta actividad fue planificada por los estudiantes de la Asociación de Estudiantes de Comunicaciones, conocido como el “TEAM COMU”. En la misma, realizaron tres paneles: “La verdad sin dueño: Retos del periodismo independiente”, “Más allá del Post- Estrategias de Comunicación en Redes Sociales” y “Detrás de cámaras- La comunicación que hace posible cine”. Los profesionales que compartieron con los estudiantes son: Carla Minet. Carmen Enid Acevedo y Camille Padilla, periodistas; Jesse Otero, Natalia Almedina y Jeffrey Reyes, comunicadores estratégicos; Dayra Ferrera, Jeanice Mustafá y José Cosme, cineastas.
Más allá de ser un evento académico, la convención evidenció una realidad ineludible: el periodismo independiente ya no es una alternativa marginal, sino una necesidad frente a los desafíos de credibilidad que enfrentan los medios tradicionales. En este contexto, la curiosidad y el compromiso de los futuros comunicadores cobran una relevancia especial. Tal como se destacó en uno de los paneles, existe un interés genuino en explorar nuevas formas de hacer periodismo, incluso cuando el camino no es sencillo.
Esta inquietud no surge en el vacío. Vivimos en una era marcada por la inmediatez digital, la sobreabundancia de información y la fragmentación de las audiencias. Las plataformas digitales han democratizado la producción de contenido, pero también han complejizado la verificación de la información y la ética profesional. Ante este panorama, el periodista ya no solo informa: también interpreta, contextualiza y, en muchos casos, combate la desinformación.
Uno de los aspectos más valiosos de este tipo de encuentros es la integración entre la teoría y la práctica. Escuchar a profesionales activos en la industria permite aterrizar los conceptos académicos en experiencias reales, ofreciendo una visión más completa del campo laboral. Además, fomenta el pensamiento crítico, una herramienta indispensable para analizar fenómenos como la evolución de las audiencias o el impacto de los algoritmos en la distribución de contenido.
Sin embargo, el verdadero valor de estas iniciativas radica en su capacidad de conectar a los estudiantes con la realidad del entorno profesional. No se trata únicamente de adquirir conocimientos, sino de desarrollar una conciencia clara sobre los desafíos éticos, sociales y tecnológicos que definirán el futuro de la comunicación.
En definitiva, eventos como este no solo enriquecen la formación académica, sino que también plantean preguntas necesarias: ¿qué tipo de contenido mediático queremos construir? ¿Cómo podemos garantizar la verdad en un entorno cada vez más complejo? Las respuestas, aunque aún en construcción, parecen estar en manos de una nueva generación dispuesta a cuestionar, innovar y transformar la manera en que contamos las historias.
